Las personas peleamos por nuestras vidas. No nos jactamos de ser perfectos, pero somos libres. Soñamos nuestros sueños solos sin resistirnos, desvaneciéndonos como las estrellas que deseamos ser. Sabes que no fue mi intención decir lo que dije, pero mi dios se levantó con el pie izquierdo, y ahora ya no importa. Porque poco a poco te dimos todo aquello que siempre deseaste, poco a poco tu vida comenzó a desmoronarse, poco a poco tuviste que entregar todo de ti y todo el tiempo me pregunto por qué estás aquí en realidad. La verdadera perfección debe ser imperfecta, se que suena tonto, pero es cierto. El día llegó y deberás aceptar que fui yo quien te dio la vida que tienes.